El teatro es una de las primeras manifestaciones artísticas que implica el uso de un escenario, es el predecesor del cine y por ende también de la televisión. Desde la antigüedad, muchas civilizaciones europeas tenían dispuestos auditorios con gran acústica para presentar las obras de los diversos poetas y escritores de la época. Los griegos, se dice, fueron los pioneros en el arte teatral, así como en la construcción de los mismos.

Durante el siglo XIX y XX, muchos teatros antiguos fueron reformados, e incluso reconstruidos. De hecho, se requirió de cerrajeros experimentados para hacer réplicas de los detalles de los cerrojos, picaportes, y otros detalles de las puertas de estos teatros que fueron remodelados con el pasar de los años.

Taipéi, capital de Taiwán, es el hogar de uno de los edificios más modernos que se ha dedicado a las artes escénicas. Queremos contarte los detalles que esta joya asiática esconde dentro de sus paredes.

Koolhaas , legendario

Su verdadero nombre es Remment Koolhaas, un arquitecto neerlandés nacido en 1944 que fue galardonado con el premio Pritzker en el año 2000. Conocido como “Rem” Koolhaas, es un fiel practicante de la arquitectura que  consolida y contrasta diversas percepciones de la realidad.

Desde hace más de 5 años, este arquitecto ha hablado del Teatro de Taipéi como su proyecto más ambicioso; este teatro que incluye en su estructura un cubo céntrico hecho en vidrio corrugado con retroiluminación que contrapone otros tres teatros interconectados. Dicho teatro será inaugurado el próximo 7 de agosto, donde se expondrá un maratón de 142 obras en todos sus recintos.

Un proyecto cuyo costo excede los ciento cincuenta millones de euros, con casi sesenta mil metros cuadrados, es capaz de sumar 3 teatros que pueden comulgarse en 2 auditorios.  El más acogedor se encuentra dentro de la esfera del teatro, una de las piezas centrales de toda la estructura que parece podría salir rodando en cualquier momento dada su aparente inestabilidad, conocida como el “Teatro Globe”. Cuenta con un aforo para ochocientos espectadores, donde podrán exhibirse obras de danza y teatro.

Éste, también es un teatro flexible; mientras que el Teatro Blue Box se encuentra reservado exclusivamente para representaciones teatrales experimentales, también es capaz de sumar su aforo para formar un escenario con mayor espacio otorgando capacidad para 2.300 espectadores.

Por encima de su peculiar forma, y las estructuras que lo componen, es innegable la versatilidad que se pudo desarrollar por medio del uso diferentes materiales así como la disposición de los espacios; este edificio permitirá que se conecten el mundo de la vida pública común con el de la alta sociedad. Una vez dentro del edificio, no es necesario comprar una entrada para estar dentro de “el cubo”; es posible recorrer los espacios exteriores los cuales tienen diversas ventanas dispuestas para que los espectadores puedan ver los ensayos, e incluso las representaciones.

Por ahora, solo queda esperar la inauguración de este extraño edificio que, sin lugar a dudas, causará un gran impacto en la sociedad taiwanesa, así como en el desenvolvimiento de sus expresiones artísticas.

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