Un faro de 90 años encaramado en una capa exuberante en el norte de España se encuentra en el centro de una fila cultural después de que un deslumbrante trabajo de pintura de un artista local dejara la torre eclipsando a su lámpara y a algunos críticos palideciendo.

Durante casi un siglo, el faro, cerca de la localidad de Ajo, en Cantabria, fue un centinela monocromático y mudo que emitía su luz sobre el Atlántico.

Ahora, gracias a un encargo del ayuntamiento y la autoridad portuaria, la torre de 16 metros es un choque de colores, formas geométricas y animales, que pretende impulsar el número de visitantes a uno de los puntos menos conocidos de la costa de España.

Según el gobierno regional, parte del dinero recaudado a través de marketing o eventos en el sitio se destinará a financiar los bancos de alimentos de la zona.

El proyecto recientemente finalizado, denominado Infinite Cantabria, es obra del artista Okuda San Miguel, nacido en la capital de la región, Santander, y que a menudo se inspira en sus raíces.

La idea del autor de la obra, fue utilizar animales autóctonos de la zona, como lobos, osos, gaviotas y buitres. También se inspiró en la cultura indígena, el multiculturalismo y la libertad, las cuales expresó con sus vivos colores y figuras geométricas. 

Así mismo, en su obra se manifiesta la importancia de la naturaleza de Cantabria, en donde podrás encontrar playas salvajes llenas de una vegetación que casi se extiende hasta el mar.

Una obra multicolor donde el artista utilizó 72 colores en aerosol para decorar y hacer más vistoso el camino para el turista hasta el faro, que ha pasado del anonimato a ser el centro de críticas y elogios.

Algunos desacuerdos

Sin embargo, no todos comparten su entusiasmo o su paleta vibrante. A principios de este año, casi 4.000 personas firmaron una petición pidiendo que el edificio se mantuviera en blanco y argumentando que la remodelación «cambia por completo el estilo del faro de Cabo Ajo y no respeta el patrimonio arquitectónico de Cantabria».

Cinco grupos culturales también escribieron al alcalde local, pidiéndole que reflexionara sobre si el proyecto era “apropiado” y si el faro era el mejor candidato para tal tratamiento.

Miembros de la rama regional del partido Izquierda Unida fueron un poco más allá al denunciar el asunto a los fiscales y pedirles que examinen si el ayuntamiento y la autoridad portuaria habían infringido alguna ley de patrimonio o abusado de sus poderes. Se ha abierto una investigación.

Miles de personas han visitado el faro, incluidos los cerrajeros locales, desde que se dio a conocer su nueva combinación de colores el 28 de agosto. Okuda dijo que los escolares habían estado compartiendo sus propios dibujos de su trabajo.

El artista, cuyos otros proyectos incluyen transformar una iglesia abandonada en un parque de patinaje multicolor, espera ver cuánto durarán sus esfuerzos en Ajo.

“La autoridad portuaria ha dicho que va a ser una obra no permanente que durará ocho años, así que veremos qué pasa dentro de ocho años”, dijo. “Pero espero que siga así para siempre. Ya veremos.

Por admin

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